Manuel Rocha Iturbide es compositor con especialización en música electroacústica, artista sonoro, e investigador y curador de estas áreas. Estudia la licenciatura en la UNAM, maestría en Mills College, y un doctorado en el área de Música y Tecnología en la Universidad de París VIII. Su música ha sido ejecutada en varios continentes recibiendo encargos del Instituto IMEB de Bourges, del Cuarteto Arditti, etc, y ha realizado esculturas e instalaciones sonoras en importantes espacios de arte a nivel nacional e internacional como La Bienal de Sydney 1998, ARCO, etc. Ha sido beneficiado con las becas del SNC de México, del Banff Center for the Arts, de la Fundación Japón, etc. Ha ganado premios en los concursos Luigi Russolo de Italia y de Música Electroacústica de Bourges entre otros.

Para Tsonami Rocha muestra una instalación sonora (por encargo) que se emplaza al interior del estacionamiento subterraneo Saba, ubicado en Bellavista debajo de la plaza de la Intendencia. La idea central de la obra fue desarrollada por Manuel Rocha y el artista Gabriel Orozco.

Queríamos trabajar con diversos significados de un objeto sonoro, y decidimos trabajar con el sonido del rechinido de las llantas de un automóvil debido a varias razones. En primer lugar, que éste sonido está relacionado con una acción que podría tener o no tener lugar, es decir, un accidente. Existe entonces una incertitud acerca de lo que puede suceder después de que escuchamos el sonido, y ésta incertitud nos genera una sensación de vacío. El vacío tiene que ver con la muerte, con la eternidad, con el tiempo que se detiene. En segundo lugar, escogimos este sonido debido a la fuente generadora de sus características. El origen es la fricción de la llanta de un automóvil con el pavimento. La idea de la rueda que gira sobre una superficie dura y que se deteriora o que deja su huella está relacionada con las obras de Orozco, “Piedra que cede” y “La extensión del reflejo”. La idea de algo circular que gira constantemente sin llegar a una meta es usada frecuentemente por Orozco en su trabajo artístico. En tercer lugar, escogimos éste sonido dado a sus cualidades intrínsecas de timbre. El sonido de una llanta que rechina contiene altas frecuencias, y es un sonido penetrante que en ciertas ocasiones podría ser angustiante .
Decidimos entonces extender las cualidades físicas (timbre) y metafóricas o simbólicas del rechinido de una llanta. Yo propuse manipular el sonido con una computadora para estirarlo y contraerlo en varias duraciones con un Vocoder de Fase, luego multipliqué la señal del sonido por si misma (convolución) para aligerar el sonido del motor del automóvil y para reforzar las características del espectro sonoro, y lo filtré para aligerar la presencia de frecuencias extremadamente agudas. Como resultado, tuvimos sonidos que eran penetrantes, pero no angustiosos, y el efecto reverberante causado por la convolución enfatizó el momento de la incertitud. Por ejemplo, el sonido original duraba 7 segundos y el estiramiento más largo fue de 40 segundos. Los estiramientos largos cambiaban el sonido ya que éste se convertía en líneas estables que podríamos comparar a la línea del horizonte en el océano. Curiosamente, después de transformar los sonidos, Gabriel remarcó que tenían cualidades relacionadas al sonido de las olas del mar. Todas estas nuevas cualidades originadas por la transformación digital del sonido original estuvieron relacionadas con nuestros conceptos originales. Escogimos juntos 7 transformaciones de diferentes duraciones, de 40 segundos (la mas larga) a 2 segundos (la mas corta). Después, yo me encargue de crear una estructura para la obra sonora.
La idea que tuve para la estructura de la obra fue de usar dos series de duraciones que comienzan juntas y se van desfasando hasta que terminamos con un ciclo que vuelve a comenzar con las duraciones en fase (idea del círculo). Una de las series consiste en 5 sonidos en orden decreciente, el último de los cuales es seleccionado entre 3 posibilidades (4 sonidos fijos mas uno escogido entre otros tres sonidos). La otra serie consiste en 8 duraciones de silencio en orden decreciente, cada una de las cuales es apareada con las duraciones de los 5 sonidos decrecientes, la duración de los silencios siendo más larga que la duración de los sonidos. Como resultado obtenemos un proceso que comienza con sonidos largos y duraciones de silencio largas que van decreciendo, siendo esto una metáfora acerca de un automóvil que va frenando, pero ya que tenemos 8 duraciones de silencio y tan solo 5 duraciones de sonido, en un momento dado se comienzan a desfasar, y surge un nuevo elemento de incertitud. Los primeros 5 sonidos están aislados, uno después del otro con espacios de silencio, pero después, estos comienzan a mezclarse entre ellos de una manera “accidental”. Es como una maquinaria programada pero con una estructura tan compleja, que no nos permite predecir que sonidos vendrán enseguida. Cuando el ciclo de éste mecanismo llega a su fin, éste vuelve a comenzar con los 5 sonidos aislados y en orden decreciente. El proceso dura 30 minutos y luego se repite de manera continua (active la función de repetición en su lector de CD).
Al tener en la obra silencio estructurado en interacción con el sonido, habrán largos espacios en los que no sucede nada, mientras que en otras ocasiones habrán espacios en los que sucede todo. Este fenómeno está de nuevo relacionado con la noción de accidente y con la complejidad del destino, pero sin embargo, las cualidades estáticas de los sonidos hacen que la obra sea siempre estable y le dan un sentido de continuidad, incluso cuando a veces surgen momentos de desorden o de extraña simultaneidad de eventos. Los largos periodos de silencio permiten una interacción entre el público y los sonidos, ya que le gente puede entrar y salir sin tener que saber en que momento comienza o termina la obra, sin embargo, el proceso puede ser percibido de principio a fin gracias a los 5 sonidos aislados que marcan el comienzo.

Sitio Web
www.artesonoro.net